¿Por qué este blog?



«Mi padre me regaló un diario y comencé a escribir mis reflexiones infantiles. Aquella manía de relatar las cosas se transformó en largas cartas que enviaba a mis amigos desde Nueva York, décadas después. Luego me convertí en bibliotecaria. Los libros, las letras, siempre han estado a mi alrededor.
Leer es mi constante, escribir es mi placer».

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Reseña en el blog «El desván de las palabras» (Lo que no se ve)

http://desvandelaspalabras.blogspot.com.es/2016/11/lo-que-no-se-ve-ana-cepeda-etkina.html

Aunque en este rincón casi siempre han predominado las obras de autores más conocidos, siempre ha habido un hueco en la estantería para los nuevos nombres, para esos autores que comienzan a abrirse camino. Para esos nombres que, en definitiva, empiezan a sonarnos un poco a quienes buceamos un poco por las redes y no limitamos la curiosidad solo a los catálogos de editoriales más consagradas.

Así que a Ana Cepeda ya la conocíamos en el Desván. De hecho, revisando las últimas entradas antes del gigantesco parón que me he permitido en el blog, resulta que una de ellas es para “Diario de una secuestrada”. Era la novela que me permitió conocerla, todo un thriller entre claustrofóbico e íntimo más que prometedor. 

La reseña de hoy es, creo, más complicada por aquello de medir las palabras. “Lo que no se ve” es la nueva creación que nos trae Ana y es una de esas historias a las que conviene llegar sabiendo lo justo y, más bien, dejarse llevar. Como esbozo y como mero punto de partida, Clara Beltrán, nuestra protagonista, verá cómo la llegada de un nuevo compañero de trabajo irá poniendo patas arriba su vida. Mateo es magnético, arrebatador, bromista, pero su matrimonio es una barrera que Clara no parece querer romper. 

Quedarse simplemente en esa esfera de la historia, en esa intriga romántica o pasional, sería limitarse y muchísimo. Es cierto que el primer tramo de la novela, narrado desde el punto de vista de la propia Clara, es mucho más íntimo y nos muestra esa suerte de montaña rusa afectiva en la que nuestra protagonista se ve sumida. Pero al mismo tiempo, la autora muestra lo suficiente para hacernos adivinar que solo es una excusa: un simple hilo conductor del que el lector comenzará a tirar. 

Pronto nos damos cuenta de que en realidad, lo que Ana nos plantea aquí es una mezcla de temas muy ligados a la actualidad. Una trama posible, creíble, que se puede antojar casi familiar y que tiene como telón de fondo un tema capital que es el que articula toda la trama. Como habréis adivinado, insértese carcajada diabólica a continuación, dejaré a cada lector la tarea de descubrirlo por sí mismo. 

Cuando un lector ya ha leído obras anteriores de un mismo autor, comparar es casi inevitable. Aunque estemos ante novelas muy distintas, como es el caso. Pocos nos resistimos a intentar vislumbrar un poco esa evolución que, en el fondo, esperamos. Aquí la vemos sobre todo en la prosa de Ana, bastante más certera. Las descripciones son simplemente las necesarias, sin eternizarse, dejando que sean el diálogo, los acontecimientos y los propios personajes los que propulsen la historia. Es cierto que el elenco de protagonistas es bastante típico y responde a clichés que ya hemos visto, pero sí que se nota un notable esfuerzo a la hora de aproximarnos a ellos, de presentárnoslos, de delineárnoslos con esas conversaciones que desvelan mucho más que cualquier descripción. De darles vida, en pocas palabras. 

Una buena novela, estupenda para apartarse un poquito de lecturas más exigentes o más densas. En mi caso, me pilló un poco ahogado entre dos ensayos y me duró poco más de un día. Señora Cepeda, sepa que me debe usted varias horas de sueño. 

Podéis adquirirlo y encontrar más info en la propia web de Queimada Ediciones aquí.