¿Por qué este blog?



«Mi padre me regaló un diario y comencé a escribir mis reflexiones infantiles. Aquella manía de relatar las cosas se transformó en largas cartas que enviaba a mis amigos desde Nueva York, décadas después. Luego me convertí en bibliotecaria. Los libros, las letras, siempre han estado a mi alrededor.
Leer es mi constante, escribir es mi placer».

jueves, 20 de octubre de 2016

Carta al Director de El País.

Esta mañana me han enviado un artículo publicado en Diario El País, sabiendo que mi respuesta al leerlo iba a ser cualquiera menos quedarme impasible. Efectivamente, después de saltar de la silla, tener sudoraciones que nada tenían que ver con una pre-menopausia adelantada y estar a punto de ir a por el desfibrilador, he logrado serenarme y escribir lo que dejo a continuación. Y después de explayarme y ordenar todo el enjambre de ideas que tenía en el cerebro, me he dado cuenta de que el límite de palabras para hacer mi réplica era de cien.

Al final lo he reducido a lo más importante, cual zumo que se saca de una naranja, y he adjuntado una nota, indicándoles que aquí, en mi blog, dejo el resto de información que se quedaba por el camino.






20 octubre, 2016.
Sr. Director:


He leído, bastante atónita, su artículo titulado “A golpes con la libertad” http://elpais.com/elpais/2016/10/19/opinion/1476899457_974990.html , publicado en el día hoy, en el que critican el boicot emprendido por una serie de ¿alumnos? encapuchados, manifestando su repulsa hacia el expresidente de Gobierno, Felipe González y el presidente de Grupo PRISA. 


No entraré a valorar la opinión del periodista, pues no discrepo con el trasfondo de sus palabras, sin embargo sí haré hincapié en el comentario final que resalta como un ejemplo de honestidad y decencia democrática de este país a Dolores Ibárruri, “Pasionaria”.


Extraigo el siguiente párrafo de su artículo: «Pasionaria, la histórica líder comunista, supo combinar la resistencia al fascismo con la presidencia de la primera sesión de las Cortes democráticas de este régimen que estos líderes tanto desprecian. Su “no pasarán” es patrimonio de todos los demócratas. No pudieron hacerlo los tricornios, y no lo harán las capuchas».


Es sorprendente que en pleno Siglo XXI, haya un desconocimiento general sobre la figura de una oligarca como Dolores Ibárruri, quien se cobijó en la Rusia de su mentor, Iósif Stalin, para dictaminar, controlar y someter a todo aquel que no era afín al Partido y a sus preceptos. Me asombra que recriminen a Pablo Iglesias por jalear y promover las protestas de alguna manera y utilicen la misma insignia que usa él para ejemplarizar la democracia española. En más de una ocasión he oído a Iglesias decir que Dolores era el gran “paradigma de la libertad y la democracia de este país”.


Quizá lo que el autor del artículo desconoce, es que Dolores protegió a sus compatriotas republicanos, únicamente hasta dejó de recibir dinero de la República y del Socorro Rojo, y que aquel que cuestionaba el régimen y no escondía su repulsa hacia el Sistema era sometido al ostracismo y a la persecución continua, tanto por parte de los agentes del KGB como del propio Partido Comunista español.


Posiblemente, lo que el escritor ha eludido es que cualquier republicano que manifestara su deseo de volver a España con su familia (muchos de ellos eran “niños de la guerra”, como mi propio padre) era tildado de traidor o perseguido hasta conseguir inculparle por comportamiento antisoviético. De ahí al GULAG, había dos pasos.


Acaso también desconoce que ninguno de los dirigentes del PCE fue al frente (excepto Rubén Ruíz Ibárruri, el hijo de Pasionaria, de quien mi padre guardó un gran recuerdo), ni pasaron hambre, ni trabajaron en fábricas durante 14 horas, ni se prostituyeron para poder sobrevivir, como sí hicieron muchas de las madres republicanas que acompañaban a sus hijos en el exilio. Ellos no. La cúpula del PCE se evacuó a la ciudad de Ufá (Bashkortostán), donde no les faltó de nada mientras sus compatriotas iban cayendo como chinches.


Desconoce, además, que la gran lideresa del Partido se desentendió por completo de los españoles que robaban para poder comer y que cuando le preguntaban por el caos que había en la población exiliada argumentaba que había que encerrarlos en las cárceles, exactamente igual que a los rusos. Curiosa respuesta, cuando fue la responsable de que aquellos niños no salieran de la URSS, otorgándoles la ciudadanía soviética cuando estaban siendo reclamados por sus padres desde la España sometida ya al franquismo. 


Podría seguir relatando más detalles que demuestran que Pasionaria llegó aquí en el año 77 únicamente cuando se legalizó el PCE. Y la alzaron como una gran libertadora, fue jaleada como una gran demócrata, le pusieron la alfombra roja y sin embargo, los que sufrieron su doctrina apenas pueden contradecirlo porque o son ya muy mayores o han muerto sin poder manifestarlo.


Así que por favor, seamos objetivos y coherentes, que todos sabemos quién fue Franco y todo lo que hizo, pero no olvidemos que de haber ganado Dolores, seguramente, yo no estaría escribiéndoles esta réplica. 

Podrían haber elegido otro ejemplo de democracia.