¿Por qué este blog?



«Mi padre me regaló un diario y comencé a escribir mis reflexiones infantiles. Aquella manía de relatar las cosas se transformó en largas cartas que enviaba a mis amigos desde Nueva York, décadas después. Luego me convertí en bibliotecaria. Los libros, las letras, siempre han estado a mi alrededor.
Leer es mi constante, escribir es mi placer».

sábado, 20 de diciembre de 2014

Reseña por Inma (Territorio sin dueño).

 Tras el telón. El Making off de "Harina de otro costal"  

Entrada original aquí



"Pedro Cepeda era un tío vital, juerguista, con mucho sentido del humor, pese a tener una mala hostia del copón" Así define Ana Cepeda a su padre, tal y como lo evoca rescatado de entre las brumas de su memoria, que dejó de almacenar nuevos recuerdos cuando a los 15 años se vio obligada a acudir a su entierro.
Perder a un padre siempre es una dura experiencia, más aún a esa temprana edad, en la que una no tiene consciencia y ni tan siquiera interés por adentrarse y averiguar quien es esa persona que convive a su lado, más allá de su faceta como progenitor.
Hay un momento en que todo padre es un héroe para sus hijos, luego cuando maduramos comenzamos a colocarlo en su lugar, con sus defectos y virtudes, sus debilidades...Ana vivió todo este proceso un poco al revés, acostumbrada a escuchar en casa como la cosa más normal del mundo aquello de - Cuando tu padre estuvo en la cárcel... - no se preguntaba que circunstancias le habían llevado a vivir esa situación ni porqué. Algo sobre Stalin, el Comunismo, una tal Pasionaria...no iba más allá, y ni tan siquiera su muerte que la dejó impactada, fría e insensible ante su tumba, le hizo cuestionarse nada más.

Fue más tarde, por una serie de azares del destino, casualidades encadenadas una tras otra, y ya con edad suficiente para plantearse dudas y comprender que lo que había escuchado en casa sobre la vida de su padre sin prestar demasiada atención, no era habitual ni frecuente, cuando decidió emprender esta aventura, que culminaría con la publicación de sus memorias.
No escribiré una reseña, sería repetirme, otros lo han hecho antes que yo y seguro que mucho mejor  de lo que yo podría hacerlo.

 Para quien le interese y todavía no las haya leído, aquí están los enlaces a las realizadas por otros blogueros:
Quien desee saber algo más o hacerse con el libro, puede conseguirlo AQUÍ
El manuscrito con la historia que Ana Cepeda  nos relata siempre anduvo por los cajones de su casa. Su padre Pedro Cepeda escribía sin seguir ningún orden ni marcarse rutina alguna recuerdos, pasajes de su vida y la de sus compañeros en aquellos oscuros años transcurridos en el "paraíso estalinista". Muchos años después, ya tras su muerte, un amigo con el beneplácito de su viuda lo encuaderna y lo ofrece como regalo a sus propios hijos, es decir, a Ana y su hermano.

Es entonces cuando Ana comienza a leerlo. Tiempo después ese mismo amigo los avisa de que el periódico El Mundo ha publicado un artículo de un historiador ruso, Boris Sopelniak, en el que se relata el intento frustrado de huida de la Rusia estalinista en un baúl diplomático de su padre, junto a su ficha del KGB. Es en este momento, al ver a su padre con la cabeza rapada como un delincuente cuando Ana toma consciencia de la injusticia cometida y de la verdadera magnitud lo que está leyendo.

Por esa serie de casualidades encadenadas de las que hablo, al día siguiente en el colegio en que Ana trabaja, un profesor le comenta que ha leído el artículo, y ella le informa para su sorpresa de que el protagonista de la historia es su padre:
- Pues no sabes quién viene mañana a dar una charla al colegio... -
- Ni idea -
- Miguel Ángel Mellado -
- Aha...y ese quien es?... -
- Es el padre de un alumno...y Director adjunto de El Mundo -
 Mellado se pone así en contacto con Ana y solicita una entrevista con la familia y la posibilidad de echarle un vistazo al manuscrito. La entrevista se concede pero Ana decide no entregar los escritos de su padre por temor al tratamiento que puedan recibir y ante la duda de como serán utilizados.
Ahí quedó todo, hasta que unos meses más tarde, una amiga de Ana - Mentxu - lee también esa copia, y la anima, como sólo los amigos saben hacer, a que haga algo con todo ese material. Para colaborar en ese estímulo, deciden irse las dos a Málaga en busca de los orígenes de Pedro.
Aún transcurrirían tres o cuatro años más antes de que otra coincidencia viniera a acicatear la curiosidad y las ganas de Ana, que oye, visto así, le costó lo suyo ponerse al lío, no sé cuantas señales más necesitaba esta mujer - Que escribas!!!!! - le gritaban los oráculos, y ella nada...
Aparece por su casa una tal Luiza Iordache buscando familiares de Pedro Cepeda para terminar una tesina que está escribiendo sobre los republicanos encerrados en los Gulags por Stalin. Luiza tiene en su poder un montón de documentación que Ana desconoce y que hace que todas las piezas del puzzle comiencen a encajar. Testimonios de otras personas que vivieron junto a él aquel horror, cartas, fotocopias de libros y diarios de supervivientes, donde no sólo explican sus propias vivencias, sino que éstas se entrecruzan con las de Pedro, coincidiendo las versiones y ampliándose la información. Es entonces cuando Ana de verdad empieza a palpar la realidad, a sentirla, cuando su padre se presenta ante ella como un ser de carne y hueso, no como una leyenda, visto a través de los ojos de quienes lo conocieron en aquellas circunstancias.
Su padre nunca fue capaz de callar ni de dejar de manifestar su desacuerdo con las absurdas normas y leyes del régimen, ése fue su mayor delito y su ruina. Ése y pretender escapar para regresar a su Málaga natal, después de solicitar hacerlo por todas las vías legales a su alcance, pero Stalin, y en su nombre y también por cuenta del PCE, La Pasionaria, no estaban dispuestos a que ni él ni otros volvieran a explicar cómo se malvivía en el supuesto "paraíso estalinista", había demasiada mierda que tapar, y Pedro, aquel "niño de la guerra" que como tantos otros y junto a su hermano, salió un día de España en plena Guerra Civil hacia un destino incierto pero supuestamente mejor que el que podía esperarle aquí -siempre con la intención de regresar junto a sus padres en cuanto ésta terminara - no pudo hacerlo hasta 30 años después.
Es ya en el 2011 cuando Ana, a través de una amiga de su madre contacta con Galaxia Gutemberg (Circulo de Lectores) al tiempo que su hermano lo hace con Queimada Ediciones a través de un alumno suyo escritor .
Tanto una como otra Editorial ven allí posibilidades, pero mucho trabajo por hacer. Ana presenta un documento caótico, desmembrado y sin terminar. Cuando Galaxia Gutemberg le propone contratar  a un escritor para pasarle el material y que dé forma a aquello, es cuando a Ana los genes heredados de su padre le hacen dar un paso adelante, y arrojarse por fin decidida. Aquello o lo escribe ella o no lo escribe nadie! Con un par!
Ana ya había abierto hacía unos meses su blog y se veía capaz de defenderse frente a un folio en blanco, tenía el material, sólo debía ordenar la documentación entregada por Luiza junto a los escritos de su padre, contrastar fechas, ambientarse en aquella Rusia lejana, reseñar personajes...nada...minucias y pequeños detalles.
Una vez terminado, en la primavera de 2013 queda con Joaquín, el editor de Queimada, para conocerse personalmente y hablar del libro. Acude sola, asustada y cohibida adentrándose en un mundo que no conoce, recibe el visto bueno y enseguida se firma el contrato para la publicación de las memorias.

Esta vez la fortuna juega en su contra, y una serie de contratiempos impredecibles hacen que se vaya retrasando la corrección y maquetación, así que al final, en el último momento y a toda velocidad se publica para poder exponerlo en la Feria del Libro, tres días antes de clausurarse dicha Feria, y puede presentarse gracias a la cortesía de la Librería Malatesta, que le hace un hueco en su caseta. Debido a ello esta primera edición contiene erratas que se tratarán de subsanar en la segunda, porque habrá segunda.

Mientras Ana se dedica a escribir el libro intentando utilizar un lenguaje sencillo, sin florituras, ubicando al lector lo más cerca posible de la historia y con la mirada puesta en aquellos  que no saben nada del tema para hacerlo fácil y comprensible, comienza a conocer el verdadero talante y personalidad de Dolores Ibárruri, La Pasionaria, y descubre cómo se la ha convertido en una heroína y representante de la Libertad con mayúsculas, cuando en realidad se dedicó a controlar con mano de hierro que nadie se le moviera del esquema y a no permitir disensión alguna respecto a sus dictados.
La Historia es así de traidora, se vende al mejor postor, y siempre termina triunfando una versión, que se convierte en la oficial y aceptada por todos, dicen que la de los vencedores, apostillaría yo que la de los "vendedores", aquellos que mejor saben "venderla" y trasladarla al pueblo serán los que triunfen. Cualquier Partido o régimen político que se precie sabe que debe contar con un aparato de propaganda eficaz y capaz de colar el mayor número posible de mentiras y medias verdades repitiéndolas hasta convertirlas en verdades absolutas e incuestionables, mediante frases y slogans bien estudiados, y si se consigue crear un halo de leyenda alrededor y mitificar a un personaje mejor que mejor.
Así La Pasionaria, una vez entrados en plena transición, pasó de ser un demonio con rabo y cuernos a convertirse en el adalid de las libertades y la democracia. No la imagino con un tridente entre las manos ni echando fuego por la boca, tampoco como Teresa de Calcuta. Desde luego lo que no fue es una pobre víctima, tuvo su buena parcela de poder e influencia fuera de nuestras fronteras, y bien que la aprovechó, convirtiéndose más tarde su figura en España en intachable e incontestable. Lo cierto es que quienes la conocieron destacan su carácter despótico además de su pertenencia a un ideario político totalitario y dictatorial que se ha demostrado exactamente igual de peligroso, sectario y pernicioso para la individualidad de las personas que el fascismo... ya se sabe... los extremos se tocan.
Pretender ser objetivos o presumir de ello es una ingenuidad, nadie lo es, somos humanos y tenemos nuestros prejuicios, las experiencias que nos marcan etc etc. Se puede sin embargo tratar de ser independiente, y no dejarse llevar por los titulares y las proclamas con las que se llenan la boca unos y otros.
Ana en todo momento pretende dejar claro que los problemas concretos que su padre tuvo con Dolores desde el momento en que se conocieron, cuando ella lo ningunea con la ya famosa frase - ¿Tu padre no pertenece al partido? Ah! entonces tú eres harina de otro costal! - fueron siempre políticos, en ningún caso personales. Prueba de ello es que Pedro Cepeda fue amigo personal de su hijo Rubén Ruiz Ibárruri que murió en la Batalla de Stalingrado, y de su exmarido Julián.
Ana y la que aquí suscribe, como las dos locas inconscientes que somos, nos autoproclamanos entre risas, anarquistas en el más amplio y utópico sentido de la palabra, no nos casamos con nadie vaya, ni el más mínimo deseo que tenemos.
Estamos ya acostumbradas a que si criticamos una cosa automáticamente se nos encuadre y posicione en el lado contrario, es lo más fácil y simplón, si no eres comunista eres facha, si no eres socialista eres pepera...bueno, seguiremos empeñadas en defender nuestra independencia y negar la mayor, pero ya no nos hacemos mala sangre, un necio dificilmente va a dejar de serlo, no es la flexibilidad de pensamiento lo que le caracteriza, ni la amplitud de miras ni la capacidad de análisis.

Un libro por tanto recomendable para todos aquellos que no tienen ni idea de ese momento histórico, vetado en gran medida. Para que aquellos que están convencidos de las excelencias del comunismo puedan contrastar ideas, que nunca viene mal, y para todos los que deseen otro punto de vista sobre un momento oscuro de nuestra Historia.
Para Ana además y ante todo, ésta es la manera en que se reencontró con su padre y así le rinde homenaje, porque nadie muere del todo mientras se le recuerda. Como su propio padre decía - No soy inmortal, soy inmorible -
(Casi, casi he conseguido no hablar de mí en todo el post, ésto hay que añadirlo a mi currículum como un logro más)

En este otro enlace que añado aquí debajo, se habla también de la historia de Pedro Cepeda, como presentación del libro de Luiza Iordache "En el Gulag" junto a una entrevista a su autora:

De la Guerra civil española al infierno blanco del Gulag

Publicado el 17 de agosto, de 2014.