¿Por qué este blog?



«Mi padre me regaló un diario y comencé a escribir mis reflexiones infantiles. Aquella manía de relatar las cosas se transformó en largas cartas que enviaba a mis amigos desde Nueva York, décadas después. Luego me convertí en bibliotecaria. Los libros, las letras, siempre han estado a mi alrededor.
Leer es mi constante, escribir es mi placer».

sábado, 27 de diciembre de 2014

Crítica de Joaquín Gallego Velandrio

Crítica de Joaquín Gallego Velandrio

Es la primera vez que leo un libro de cuya autora tengo el lujo de considerarme amigo. Sin embargo, no es la primera vez que un libro se me empalaga y (además de la usual vaguedad que me acompaña) procrastino la continuidad de su lectura; aunque en este caso no ha sido por falta de interés en la historia o por el lenguaje artificial de la narración.

No. En esta ocasión la culpable ha sido la crueldad de la historia.

Al leer una novela, usualmente te imaginas la situación. Cuando lees sobre el sufrimiento de las personas, cargas en parte con esa angustia. Si añades que lo que estás leyendo no es ficción sino que le ocurrió de verdad al padre de alguien que conoces, es normal que tengas ganas de parar la lectura.

El libro se basa en los manuscritos que dejó el protagonista, Pedro Cepeda, un niño de la guerra malagueño que en 1937 fue evacuado a la Unión Soviética. En ellos narra su periplo hasta su regreso veintinueve años después, incluyendo su intento de salir del país en el interior de un baúl motivo por el cual fue detenido, torturado y condenado a campos de trabajos forzados.

Al tratarse de manuscritos, la autora ha tenido que hacer un auténtico trabajo de corte y confección intentando hilvanarlos entre sí sin que las costuras se aprecien demasiado. Es por ello que, en ocasiones, el lector pueda quedar un poco desubicado entre tantos lugares y personajes (porque, muy a su pesar, el protagonista viaja lo que sí está escrito)

El texto es sencillo y muy fácil de entender, sin palabras rebuscadas, excepto algún que otro nombre ruso. Como presidente honorífico que soy de la asociación de tiquismiquis ibérica, he encontrado párrafos que cabría mejorar, he maldecido en más de una ocasión al ver puntuación de millar en los años o tildes libertinas (esto creo que es más bien cosa de edición y maquetación), pero aun así, el libro no deja de ser recomendable plenamente por su valor histórico y, sobre todo, por su valor humano.

Es laudable el trabajo de la escritora en cuanto a investigación y documentación y todavía más estimable la personalidad del protagonista: sus ganas de vivir, su constante inquietud, su fuerza de voluntad. Gracias a todo ello fue capaz de atravesar el infierno helado y sobrevivir a un sistema convertido en una versión brutal de la granja de Orwell.

La obra se puede conseguir por menos de dieciséis euros en la web de la editorial http://www.queimadaediciones.es/catálogo/colección-nuestra-memoria/harina-de-otro-costal/ desde donde también te lo puedes descargar en PDF aunque mi consejo es que te lo compres. Merece la pena.

Del libro, me quedo con su rigor histórico y, sobre todo, con la figura arrolladora del protagonista. Bueno, con eso y con la dedicatoria de la autora en la primera página